Miel: La llamada “medicina del cielo”

Ingresado el 21 junio, 2012 | Por mcabrera

Podría considerársele el alimento prácticamente perfecto, porque, además de su delicioso sabor, la miel tiene propiedades no sólo nutricionales sino medicinales

La miel contiene proporciones pequeñas de varios micronutrientes: aminoácidos esenciales, ácidos orgánicos, minerales (azufre, hierro, calcio, potasio, fósforo, magnesio, cobre, manganeso) y vitaminas (C y grupo B). Además se le atribuyen propiedades antibióticas, antiinflamatorias y desinfectantes.

La miel es un producto natural, es un alimento incomparable desde la niñez hasta la vejez, el mejor reconstituyente para los deportistas y personas que se sienten fatigados. Además la miel tiene propiedades biológicas y terapéuticas. Su consumo favorece la irrigación sanguínea, facilita la asimilación y digestión de otros alimentos­. Ejerce influencia positiva en la asimilación del calcio en los niños y la retención del magnesio. Influye sobre las enfermedades reumáticas; estimula el metabolismo hepático, por lo cual tiene un efecto desintoxicante en todo el organismo, y es un extraordinario reconstituyente.

Sustituir el azúcar por la miel es una buena medida dietética y que supone un valor añadido para nuestra salud por contener porciones de varios micronutrientes de gran valor nutritivo, no provoca caries y se incorpora al torrente sanguíneo en 15 minutos, a diferencia del azúcar entre 2 a 4 horas.

Tiene propiedades laxantes, sedantes, antihemorragicas, antitoxicas, antisépticas, antianémicas y emolientes.

Más allá de su dulce sabor, del innegable placer de saborearla untada sobre un trozo de pan recién tostado o agregada como edulcorante en jugos y bebidas, por sus propiedades medicinales y cosméticas, la miel puede utilizarse de muy diversas formas.

Sus propiedades cicatrizantes y humectantes la convierten en el ingrediente número uno de cremas y ungüentos para la piel. Diluida en leche tibia es una excelente loción que se aplica en el rostro y el cuerpo; mezclada con yema de huevo y unas gotas de aceite de almendras ­para cutis secos­ o jugo de limón ­para cutis grasos­ es una excelente mascarilla limpiadora y preventiva de las arrugas. Además, mezclada con una infusión de berros, sirve para atenuar las manchas en la piel, y combinada con glicerina y jugo de limón ayuda a aliviar irritaciones y quemaduras causadas por la insolación.

La miel es la estrella protagónica de centenares de remedios caseros, recetados para aliviar y prevenir toda clase de males, desde artritis hasta fiebre.

Artículo gentileza de Apicuracaví

 

 

 

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