Alimentos para quienes tienen 4 décadas

Ingresado el 30 marzo, 2011 | Por Elige Vivir Sano


Los 40 son como los 30 de antes y es un momento en el que nos sentimos plenos. Pero no por nada muchos sufren una crisis a esa edad: hay muchos cambios que también se debieran acompañar con giros en la alimentación.

Mónica Rojas, subgerente de Desarrollo de Proexa (especialista en alimentos) comentó a La Segunda que todos los cambios que vienen para las “personas de las 4 décadas” se pueden contrarrestar con una alimentación equilibrada en base a alimentos saludables. Así se pueden minimizar los riesgos de adquirir prematuramente patologías que van llegando a medida que la edad avanza, mantenerse saludable y prepararse para los cambios que vienen.

Los órganos alcanzan su mayor peso entre los 20 y 30 años, pero a partir de los 40 el cerebro, el riñón, el hígado, el páncreas y la mayoría de ellos (excepto el corazón) van a disminuir, y “por la hipertrofia de las fibras musculares va a aumentar su peso ligeramente. Además, en ambos sexos comienzan los desbalances hormonales, y los síntomas que se presentan no sólo se asocian estos cambios, sino también al comienzo del envejecimiento natural”.

La profesional también explicó que existen cambios en el peso, composición corporal y la grasa corporal se redistribuye, pues tiende a acumularse más en el tronco que en las extremidades. Por ejemplo, las mujeres podrían subir de peso porque su metabolismo basal se pone más lento. “Esto significa que haciendo la misma actividad que antes, la cantidad de calorías gastadas por el organismo disminuye”.

También se registra una disminución de la masa muscular, la cantidad de agua que almacena el cuerpo y su masa ósea. Además hay mayor riesgo de padecer enfermedades como diabetes, hipertensión arterial, hiperuricemia y aumento del colesterol y triglicéridos en la sangre, lo que aumenta la probabilidad de enfermedades cardiovasculares, problemas respiratorios, dolencias digestivas y artrosis en cadera y rodillas.

Algunos consejos que dio Mónica Rojas para quienes están en los 40 años:

  • Comer por hambre (necesidad biológica) y no por apetito (desdeo de comer por placer).
  • Comer lento, demorarse al menos media hora en comer, sentado a la mesa, tranquilo, ordenado y sin mezclar los platos.
  • Tener al menos 3 comidas al día (desayuno, almuerzo y cena) a los horarios que corresponde y sin saltarse ninguna.
  • Planificar con antelación lo que se cocinará para prepararlos adecuadamente.
  • Masticar muy bien los alimentos, ya que la digestión de muchos de ellos comienza en la boca. Además, se aprovecha más su valor nutritivo y se predispone al cuerpo a una mejor digestión.
  • Tratar de comer los menos dulces posibles, más aún en casos de obesidad, diabetes o alteraciones de lípidos en la sangre.
  • Aumentar el consumo de legumbres y de alimentos a base de ellas y verduras.
  • Evitar las grasas de origen animal (grasas saturadas) para que no suba el colesterol ni el riesgo de desarrollar arteroesclerosis. Preferir áidos grasos insaturados (por ejemplo pescados y aceites de oliva) que nos ayudan a bajar los triglicéridos y colesterol sanguíneos.
  • Reducir la sal y tratar de sacar el salero de la mesa, además de reducir alimentos ricos en sodio como los embutidos y conservas.
  • Tomar al menos 1 litro y medio de agua al día y así mantener el cuerpo hidratado y ayudar a los riñones a cumplir mejor su función.
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